Después de haber visitado los imprescindibles de Venecia: el Puente Rialto, la Plaza y la Basílica de San Marco y el Palacio Ducale entre otros (sobre los que puedes leer nuestra opinión siguiendo los enlaces del final de esta entrada), uno se siente un poco cansado de las aglomeraciones y colas de turistas, de las esperas y del ruido de la parte más “enfocada al exterior” de la ciudad.
Pero Venecia aún tiene mucho por ofrecer y que descubrir y, si la duración del viaje lo permite, vale la pena dedicar un par de días a descubrir las zonas menos mencionadas en cualquier guía y dejarse llevar por el laberinto de canales y callejas: comerás mejor y más barato, te mezclarás con los venecianos y sus costumbres, descubrirás lugares pintorescos y tranquilos. En resumen: conocerás la ciudad y no solo lo que las guías quieren enseñarnos.
Eso sí, necesitarás tu mapa por que algo de orientación no estará de más en algún momento, aunque sea para saber volver al hotel o llegar al gran canal.
Una de esas excursiones tranquilas que nosotros hicimos sin un rumbo u objetivo predefinido transcurrió por el barrio o Sestiere de San Polo.
Salimos de nuestro hotel (el Locanda Ovidius) al lado del puente Rialto en dirección hacia el mercadillo situado a continuación de este en la Ruga dei Oresi, donde pasamos un buen rato viendo y comprando artesanía de cristal de Murano, algo de piel, y unos recuerdos (aún muy rodeados de turistas como nosotros).
Después empezamos la ruta realmente encaminándonos hacia el mercado de pescado, fruta y verduras. Pero antes de llegar descubrimos una plazita al sol con una terraza en la que nos apeteció quedarnos. Aunque había algún turista la mayoría de clientes eran venecianos (por el idioma, claro) y pedimos lo que estaban bebiendo ellos: el spritz. Un aperitivo típico de Venecia elaborado a partir de vino blanco, agua con gas (o soda) y Campari (algunas variedades sustituyen este último por Aperol o Cynar).
La verdad es que al calorcito del mediodía apetecía mucho. Nos sentaron en una mesa que en el rato que estuvimos compartimos con una pareja de italianos y luego con otro chico que iba solo.
Sobre las 12h30′ del mismo bar sacaron una cazuela enorme de fritura de pescado y una olla polenta (un puré de pasta compacta con lo que acompañan casi todo). La propuesta era: plato de fritura de pescado con polenta y copa de vino por 7 €. No teníamos mucha hambre y decidimos continuar…
Llegamos al mercado de fruta y ahí si que no pudimos resistirnos a coger una bandeja de fresas que nos comimos mientras seguimos paseando. Llegamos al mercado de pescado (la Pescheria) cuando ya solo quedaban los restos y docenas de gaviotas intentando apoderarse de ellos.
Luego nos encaminamos hacia el Campo San Cassiano y el Museo Ca’Pesaro, donde vimos una exposición de arte veneciano y una de armas y utensilios japoneses de la época de los Samurais. También aprovechamos para descansar con aire acondicionado y sentaditos …
Y seguimos hacia el Campo de San Stae con una iglesia con vistas al gran canal, y después al de San Giacomo dell’Orio con otra iglesia, pero vagando sin rumbo, descansando donde nos apetecía. En algún punto encontramos uno de esos bares que venden porciones de pizza para llevar y latas de bebida y nos lo comimos en una placita tranquila y soleada.
Desde que dejamos atrás el mercado solo nos encontramos con algunos turistas que, como nosotros, habían decidido huir de las aglomeraciones.
Para ir ya volviendo hacia el hotel nos encaminamos hacia el campo de San Polo que es la plaza más grande de Venecia después de la de San Marco, allí encontramos de nuevo terrazas de bares, malabaristas, algún vendedor ambulante y otra iglesia. Es en esta plaza donde se realizan gran parte de los bailes de disfraces del famoso carnaval de Venecia.
A esas horas y después de deambular sin rumbo y volviendo atrás algunas veces para encontrar el camino correcto estábamos bastante agotados y tranquilamente nos encaminamos hacia el hotel (ahora si que era importante no volverse a desviar) a descansar un rato antes de la cena.











[...] Phylosoft : nos cuenta sobre su viaje por venecia [...]